Consultoría para profesionales independientes

No trabajo con soluciones prefabricadas.

Trabajo contigo, con tu situación concreta.

Llevo más de treinta años en ventas y gestión comercial.

He negociado en sectores donde no hay segunda oportunidad: B2B complejo, licitaciones institucionales, clientes que no compran por impulso sino después de mucho análisis.

Y he llegado a una conclusión que el tiempo solo ha confirmado: no hay dos proyectos iguales.

Cada negocio llega con un contexto diferente.

Cada profesional tiene un punto de partida distinto.

No tendría sentido ofrecer lo mismo a quien está empezando que a quien lleva años facturando y necesita dar el siguiente salto.

Por eso no trabajo con paquetes cerrados ni tarifas fijas.

Primero hay que entender el escenario.

Así trabajo

Mi forma de trabajar no empieza con una propuesta.

No existen soluciones prefabricadas porque no existen dos negocios iguales.

Lo que a uno le funciona puede frenar a otro.

Y al revés.

El alcance del trabajo, la profundidad del acompañamiento y el tipo de relación dependen de múltiples factores que solo pueden evaluarse después de hablar.

Te propongo una conversación, sin presión y sin prisas, donde exploramos juntos si esto tiene sentido.

Qué determina una propuesta

Si llegamos al punto de plantear una colaboración, el alcance y las condiciones dependerán de factores objetivos.

No de un tarifario cerrado:

Tu sector. No es lo mismo vender servicios profesionales que productos industriales o formación. Cada mercado tiene sus reglas.

El tamaño de tu negocio. Un profesional autónomo no necesita lo mismo que un equipo de diez personas. Los recursos, los procesos y los objetivos son diferentes.

Tus objetivos concretos. ¿Necesitas ordenar tu proceso comercial? ¿Quieres dejar de depender de un solo cliente? ¿Buscas atreverte a subir tus tarifas? Cada objetivo requiere un enfoque distinto.

La complejidad del proyecto. Una sesión de diagnóstico puntual no requiere el mismo nivel de análisis que un acompañamiento de varios meses.

El nivel de implicación necesario. A veces basta con claridad estratégica. Otras veces hace falta alguien al lado durante un tiempo, apoyando la ejecución y ayudando a corregir sobre la marcha.

Solo cuando tenemos claros estos cinco puntos tiene sentido hablar de una propuesta concreta.

Antes, cualquier número sería arbitrario.

También elijo a mis clientes

Este punto me parece importante.

No acepto todos los proyectos.

Solo aquellos en los que considero que mi experiencia puede marcar una diferencia real.

Si tu situación no encaja con lo que sé hacer, te lo diré.

Y si encaja, trabajaremos con un nivel de implicación que no encontrarás en una agencia que gestiona decenas de clientes al mismo tiempo.

Esta primera conversación también sirve para eso: para comprobar si realmente puedo aportarte valor.

Si no es el caso, te llevarás la claridad que necesitas para seguir adelante. Y si lo es, empezaremos con buen pie.

Cómo empezamos

El proceso no tiene misterio:

Escríbeme un correo.

Cuéntame en unas líneas a qué te dedicas, qué te está preocupando ahora mismo y qué te gustaría conseguir. Sin formalismos. Sin necesidad de estructurar nada.

Intercambiamos información.

Si veo que puedo ayudarte, te responderé para concretar algunos puntos. Y si no es mi terreno, también te lo diré.

Valoramos el encaje.

Con la información sobre la mesa, decidimos si tiene sentido seguir adelante. Los dos.

Propuesta personalizada.

Si hay encaje, elaboro una propuesta detallada con el alcance, el enfoque y las condiciones. Sin presión para que decidas sobre la marcha.

Email: susoonline.com@gmail.com

Un correo. Tú y yo. Como siempre.