jesus diaz

El vendedor técnico

Este tío de la foto, con poco pelo y orejas generosas soy yo.

Mi nombre es Jesús Díaz, aunque en el entorno online me conocen como Suso.

En las próximas líneas, por si tienes interés, te comparto mi trayectoria y el porque de este proyecto.

los inicios

Desde montar atracciones
a instalar luces de navidad

Mi andadura laboral empezó antes de cumplir los 16 años.

En los años 80, no había correos electrónicos ni automatizaciones. Era una época de albaranes en papel, teléfonos que no paraban de sonar y mucho uso de la fuerza física.

Como adolescente quería saber de qué iba esto de ganarse la vida y necesitaba probarlo por mi mismo.

Así que fui compaginando mis estudios administrativos con los trabajos temporales que salieran.

  • Barriendo talleres mecánicos e instalado las luces de navidad en las calles.
  • Cargando camiones en almacenes de logística hasta que me dolían los huesos.
  • Sirviendo menús en bares de polígono o mesas bonitas en celebraciones y bodas.
  • Limpiando hostales, moviendo bibliotecas enteras a pulso o ayudando a los feriantes a montar las atracciones.
  • Y así, experimentando con una larga lista de trabajos y tareas fui conociendo el mercado laboral.
el viaje

Choque de realidad y a volar

Pasado un tiempo, con la mayoría de edad y los permisos de conducir de moto y coche, terminé trabajando en la antigua fabrica Seat de Barcelona.

De allí, tras un año pasé a patearme las calles vendiendo cursos puerta a puerta, hasta terminar en una fábrica de plásticos a 50 kilómetros de mi casa, trabajando con una máscara y muy expuesto a los productos químicos.

Con el cambio de década España se frenó en seco.

La crisis del 92 y hasta tres devaluaciones de la moneda ya alertaban que el país se hundía.

Si no te mueves, no comes.

Decidí marchar al Reino Unido.

Necesitaba aire, nuevas experiencias en otro idioma y sobre todo ahorrar para seguir formándome al regresar a mi país.

Una vez en Londres, descubrí que la venta y el marketing, (influenciados por los EEUU) lo trabajaban a otro nivel.

Por aquellos tiempos daban mucha importancia al branding, un activo que genera dinero y al control de los datos, porque sin conocer los gustos de tu cliente, estás muerto.

También creaban unas campañas de publicidad donde usaban la psicología y el humor de una forma que aquí ni soñábamos.

España empezaba a despertar económicamente y para mi, había llegado el momento de volver a casa.

1994

En el 94, regresé con mucho aprendizaje y casi un año de sueldo ahorrado, y desde mi llegada no paré de aplicar al título de Técnico Superior en Gestión de Ventas de Servicios, la mejor formación financiada por la UE en nuestro país en aquel momento, hasta que me seleccionaron.

Tras los 2 años de formación, entré a trabajar en el sector náutico casi sin darme cuenta… y terminé quedándome.

Desde entonces, la venta es algo que me apasiona y donde llevo trabajando más de 30 años y actualizando mi conocimiento de forma continua.

mi sector

El sector náutico

La náutica de recreo es el sector donde he desarrollado la mayor parte de mi carrera profesional.

Con el paso de los años he podido trabajar y acumular experiencia con distintos perfiles y tipo de clientes:

  • Consumidor y usuario final.
  • Distribuidores.
  • Importadores.
  • Mayoristas.
  • Organismos públicos y asociaciones.

Esta evolución me ha permitido consolidarme como un profesional experimentado en ventas, gestión comercial y logística, operando en entornos B2B, B2C e institucionales.

Pero lo más importante no es mi trayectoria, es el aprendizaje.

fiabilidad

Relaciones de confianza

Cuando tienes la oportunidad de tratar con distintos profesionales de forma directa, escuchar lo que necesitan y ofrecer siempre una solución honesta, la confianza aparece.

Gracias a esa confianza, muchos clientes me han confesado que ellos mismos se sienten incómodos vendiendo y que les causa mucho rechazo cuando alguien intenta venderles de forma “agresiva”, manipuladora o creando urgencia.

Nuestras conversaciones pasaron de ser puntuales a habituales y empezaron a preguntarme cómo vender sin incomodar ni perder autenticidad.

Descubrí que no eran casos aislados, sino un patrón, y que más del 50% tiene una relación tensa con la venta.

Desde entonces, gracias a su confianza y porque tampoco creo en la presión ni en la manipulación, me consultan sobre la parte mas comercial y saben que siempre pueden contar con mi ayuda.

2010

El año de inflexión

Alrededor de 2010, algo hizo clic.

Empecé a asomarme al mundo de las ventas online por pura curiosidad.

En esa época, España aún miraba a internet de reojo.

Por aquel entonces, Amazon aterrizaba en España y AliExpress empezaba a asomar la cabeza. Parecían solo tiendas nuevas, pero vi algo más: se iniciaba una transformación profunda en la forma de consumir.

Había desconfianza en los pagos, las logísticas eran lentas y las empresas seguían ancladas en el «siempre se ha hecho así».

Pero se había iniciado un cambio en el proceso de venta y con nuevos canales de difusión.

networking

El nuevo ecosistema

Aunque el canal digital “todavía” era el hermano pobre del comercio tradicional y no hacía falta ser programador para empezar a construir un negocio online, quería entender en profundidad qué había detrás de ese nuevo modelo de ventas.

Entendí que mi experiencia tenía un poder inmenso si se aplicaba a la tecnología.

Así que (de nuevo) cuando terminaba mi jornada laboral, tocaba invertir tiempo para aprender, investigar y formarme en nuevas disciplinas.

Ya estábamos en el 2012 y sabía que los eventos y el networking, combinando lo online y lo offline, eran fundamentales para crear contactos, generar colaboraciones y acelerar mi aprendizaje.

Sé cómo funciona el marketing y la venta (si).

Pero sin la ayuda técnica y la orientación de todos esos profesionales (muchos de ellos hoy también amigos), no habría podido crear páginas web orientadas a la venta, aprender SEO ni experimentar con el marketing de afiliación o posicionar proyectos para generar ingresos por publicidad.

Me acogieron en su sector cuando yo aún estaba empezando, compartieron su conocimiento sin reservas y me ayudaron a acortar un camino que, de otra forma, habría sido mucho más largo.

En deuda

Siempre agradecido

Si algo marcó la diferencia en ese proceso, no fue solo lo que aprendí, sino de quién lo aprendí.

Profesionales que ya estaban donde yo quería llegar y que, en lugar de cerrar puertas, decidieron abrirlas.
Que compartieron conocimiento, errores y aprendizajes reales.

Cada día agradezco formar parte de esta comunidad de desarrolladores y creadores digitales, donde actualmente procuro aportar, enseñar y devolver parte de lo que un día hicieron por mí.

Analógica o digital,
la confianza es base en la venta real.

Hoy sigo con el desarrollo de proyectos propios y ayudo a otros profesionales a llevar su fuerza comercial al entorno digital.

Porque vender siempre es cambiante, (sí), pero la psicología humana que hay detrás sigue siendo la misma.

siempre

Se trata de confianza.

sin excusas

Se trata de resultados.

Por encima de todo

Se trata de no dejar de aprender nunca.